Campeche: Retratos del Mar

“Advertencia: Este proyecto documenta el proceso auténtico de preparación de pescado. Algunas imágenes pueden resultar sensibles para ciertos espectadores.”

Esta es la segunda vez que visito Campeche. La razón principal es que mi hermano vive aquí, así que normalmente hago mis vacaciones en diciembre. Quise decir “durante las vacaciones de invierno”, pero como dice mi hermano, en Campeche no hay estaciones: solo hace calor o no tanto calor.

Desde hace tiempo quería fotografiar a pescadores. No sé exactamente por qué, pero siento curiosidad por sus vidas y por la idea de salir al mar. Además, el hecho de poder comer al momento lo que se pesca me parece increíble.

Zona de descarga

Orilla del Malecón de San Román

El encuentro

Durante mi estancia en Campeche hice una amistad increíble con Carlos Méndez. Tuvimos una conversación casual y me invitó a conocer la zona donde descargan toda la pesca. Nos vimos el 21 de diciembre y, desde el día siguiente hasta el final del año, fui todos los días (excepto Nochebuena) para fotografiarlo a él y al equipo.

Por cierto, me invitaron a desayunar con ellos: fue el pescado más delicioso que he probado en mi vida, fresco y lleno de sabor.

Desayunando con el equipo

El malecón de San Román

Esta “área” está justo a un lado del malecón, y cada mañana puedes venir aquí a comprar pescado fresco. Algunas de las especies que puedes encontrar son: peto, peje rey, sierra, canguay, tunzún, pámpano, entre otras.

Cada día que fui había especies diferentes. Carlos Segovia (hijo) es quien está a cargo, y también me enseñó las características de cada pescado y cómo prepararlo. Otros compañeros, como Carlos Segovia (padre), Manuel Segovia y Carlos Santana, también compartieron sus conocimientos gastronómicos.

Pasar esos días con los pescadores de Campeche me recordó por qué amo la fotografía en primer lugar. No se trata solo de capturar un momento, sino de conectar con la gente, entender su ritmo, sus historias y el mundo que habitan. Cada mañana en el malecón, viendo al equipo trabajar en conjunto, se sentía como entrar en otro ritmo de vida

Me fui de Campeche con la memoria llena, pero más importante aún, con amistades, aprendizajes y una extrema admiración.

Agradezco profundamente a Carlos Segovia Novelo, quien me brindo sus conocimientos sobre el mar y a las historias que lo han acompañado toda la vida. A Carlos Méndez, gracias por abrirme la puerta a este universo que pocas veces se ve de cerca.

También agradezco a Manuel Jesús Segovia, Víctor Hernández, Julio Osorio, Juan Rosado, Raúl Alberto, Desiderio Can y Juan Carlos Cantún por sus anécdotas y consejos.